La forma más sencilla de obtener financiación es presentando avales
13.11.2009
Como hemos mencionado anteriormente los créditos concedidos a las empresas por las entidades financieras están bajando mes a mes. Las entidades financieras no se arriesgan a conceder créditos por falta de garantías, estamos entrando en un circulo vicioso si las empresas no obtienen créditos no puede mejorar la situación económica.
El Gobierno español acordó la creación del “facilitador de crédito” como medida de urgencia para facilitar el crédito a las empresas. Para esta misión han sido contratados sesenta prejubilados del sector bancario para asesorar a las empresas a tramitar sus solicitudes de financiación, con un importe de 10 millones de euros. Otra medida adoptada es la ampliación de las diferentes Líneas de financiación del ICO, pero no han conseguido por el momento los resultados esperados.
Al mal planteamiento que realizan las empresas al solicitar créditos, se une la falta de liquidez del sistema por el actual funcionamiento del mercado bancario, la pérdida de solvencia de las empresas por la crisis económica y los coeficientes de solvencia muy ajustados de las entidades financieras.
En Francia existe la figura del mediador del crédito, desde noviembre de 2008, pero los resultados no han sido los esperados. No se ha alcanzado el objetivo de aumentar entre un 3% y un 4% el monto total de los créditos en las entidades financieras.
Pero en España desde hace mucho tiempo existen entidades que desempeñan el papel de facilitador de crédito.
ONG ´s como Secot que llevan años prestando este servicio de asesoramiento gratuitamente, por medio de antiguos empleados de banca a las empresas para conseguir créditos, de un modo más amplio que el facilitador financiero.
Las sociedades de garantía recíproca es una de las herramientas que mejor están asumiendo el papel de facilitador de crédito. Pero no solo facilitan la financiación además avalan. En este momento de crisis el aval se convierte en la clave para la concesión del crédito por parte de la entidad financiera.
Es necesario señalar que las SGR no son competencia de las entidades financieras, sino un complemento. Que estudian la coherencia económico-financiera de la empresa asumiendo todo el transcurso de la misma, desde la obtención del crédito hasta el final del mismo una vez finalizado el proyecto.
También muchas asociaciones empresariales proporcionan a sus asociados asesoramiento similar.
Tal vez el Gobierno se debería replantear la figura del facilitador financiero, y haber destinado esos 10 millones de euros a la ampliación de capital de la Compañía Española de Reafianzamiento (Cersa), que agrupa el sector de garantía reciproca en España.
De esta forma el crédito llegaría de forma más fluida a los autónomos y a las pymes, justamente en estos momentos de crisis financiera es cuando las sociedades de garantía reciproca desempeñan un papel más importante. Su aval es el mejor facilitador de crédito ante cualquier entidad financiera.
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